Actualmente cada año celebramos el fin de un ciclo para comenzar otro, los llamamos años, cada uno consta de 365 días, 366 si el año es bisiesto y están divididos en 12 meses. Nos regimos por estas fechas establecidas, pero ¿cuál es su origen?, ¿siempre fue así?, ¿de dónde proviene esta tradición?, ¿Por qué está establecido así?

Bueno, pues el objetivo de este artículo es hablar sobre todas estas preguntas y los antecedentes históricos de nuestra celebración de Año Nuevo, que en nuestro país se ha enraizado de formas muy particulares en las diferentes regiones.

Antecedentes del Año Nuevo.

A lo largo de la historia el 1º de enero no siempre fue la fecha con la que se iniciaba el Año Nuevo, en Roma el inicio de otro año se festejaba el 1 de marzo ya que para los romanos era cuando comenzaban los cambios notorios en la naturaleza, la plantas reverdecían, comenzaba a hacer más calor, como si la tierra despertara nuevamente.

Entre las culturas de oriente que celebraban el Año Nuevo entre los meses de marzo y abril, como en la India o en Irak. En el caso de China, festejan el año nuevo entre el 21 de enero y el 18 de febrero, según nuestro calendario actual que es el gregoriano.

Estableciendo el 1º de enero como año nuevo

Julio César decidió reformar el calendario romano, para ello se auxilió de Sosígenes de Alejandría, un matemático del siglo I a. C., estos cambios se dieron en el año 46 a. C y comenzaron por extender el año a 445 días, este nuevo calendario se utilizó por primera vez en el 45 a. C, iniciando el 1º de enero.

Estos cambios no les gustaron a muchos y es que con esta renovación, el año nuevo caía muy cerca de las fiestas saturnales, que tal como su nombre lo dice era una celebración en honor a Saturno y se realizaba del 17 a 23 de diciembre, por ser el periodo de tiempo en el que suceden las noches más largas del año; el 25 de diciembre creían que el sol entraba nuevamente y ese día festejaban al Sol Invictus.

Tertuliano, considerado padre de la Iglesia y que vivió entre del 160 al 220 de nuestra era, estuvo en contra del establecimiento del año nuevo el 1 de enero y lo censuró, esta prohibición se hizo oficial durante el concilio de Auxerre (578 ó 585), aún así, la mayor parte de Europa occidental siguió festejando el 1 de enero como el primer día del año.

El Papa Gregorio XIII, en 1582 estableció de nuevo de manera oficial el calendario al que hoy le damos el nombre de gregoriano en su honor, en el cual el primer día del año era el 1º de enero y constaba de 365 días, 366 en los años bisiestos.

Los primeros países en adoptar el nuevo calendario fueron los más cercanos al Vaticano, es decir, Italia, España y Portugal, mientras que en países como Inglaterra lo adoptaron hasta 1752.

El Año Nuevo en México.

Cuando surgió el calendario gregoriano el territorio que hoy comprende México, era la Nueva España por lo que se impuso el nuevo calendario al igual que en España. A lo largo de nuestra historia, la celebración de Año Nuevo se ha convertido en uno de los festejos más importantes.

En todo el país se tienen diferentes tradiciones para celebrarlo, por ejemplo, en provincia suelen hacer jaripeos y ferias. Además de otras tradiciones que hemos adoptado como el comer 12 uvas, hacer 12 propósitos, salir de la casa con las maletas, barrer la casa, encender velas pidiendo deseos, entre muchas otras que hacen de esta fecha una época de renovación, esperanza y buena voluntad.

Feliz año nuevo a todas y todos, que este 2018 este lleno de bendiciones.

Maria del Carmen Aquino #LaFandanguerita

Fuentes de consulta:

Escobar Rohde, Teresa. “Tiempo Sagrado”, México, Planeta, 1990.

Weiser, F. X. “Handhook of Christian Feast ans Customs. Ther year of the Lord in Liturgy and Folklore, Harcourt, Brace, Co. New York, USA, 1958.

Wheeler, J. M. “Paganism in Christian Festivals”. The Pioneer Press, London, U. K., 1932.

Introducción.

Con la llegada de los españoles y la introducción de la religión católica a Mesoamérica, la celebración de la Navidad fue una de las festividades que se adaptó de manera más rápida. Los indígenas de diferentes regiones fueron significando la Navidad de manera propia de acuerdo con sus creencias anteriores.

A lo largo de la historia de la Nueva España aparecen distintas celebraciones navideñas que reflejan el mestizaje y conjuntan costumbres españolas, indígenas o africanas. Entre las tradiciones más conocidas están, la Rama en Veracruz, las famosas pastorelas de Tepotzotlán o la noche de rábanos en Oaxaca, en este sentido, en Michoacán hay una celebración muy especial con estas mismas características mestizas, me refiero a la fiesta de Takari, de la que hablaremos en este breve artículo.

Es importante explicar el significado del nombre que se le da a la fiesta, el Takari es la forma purépecha de nombrar a una planta que en español se conoce como tabardillo o cabello de ángel, se dice que tiene propiedades antinflamatorias.

La fiesta de Takari

Todas las navidades en el municipio de Tarímbaro ubicado en Michoacán se realiza la acostumbrada fiesta de Takari, un festejo navideño al estilo purépecha.  La fiesta se realiza del 24 al 27 de diciembre a lo largo de la cual, los pobladores van danzando por todo el pueblo y recolectando heno para hacer el lecho donde ha de reposar Jesús. Después de que los danzantes han hecho el recorrido todo el pueblo se reúne en la iglesia para festejar el nacimiento del Niño Dios.

Las danzas de Takari

En general, los indígenas mesoamericanos en sus calendarios tenían festividades cerca del solsticio de invierno, este fue un factor que ayudó a los frailes en la evangelización. Entre sus tradiciones, los purépechas tenían una serie de danzas, actualmente en la fiesta de Takari se realizan una serie de bailes por las calles de la población con el objetivo de ir recogiendo heno para poder hacer el lecho en donde reposará el Niño Dios como mencioné anteriormente.

En específico hay una danza que es característica de la región y que le da el nombre a la festividad, la danza del Takari. Como ya dije, los purépechas tenían danzas antes de la llegada de los españoles, por lo que la danza del Takari tiene antecedentes prehispánicos, aunque como tal la podemos situar en la Nueva España.

Hay algunas versiones sobre el origen de esta fiesta, cuenta la tradición que, ya establecido el catolicismo todos los 25 de diciembre una familia numerosa que vivía a las afueras del pueblo, (eran muy pobres y los padres vestían a sus hijos con paja) bajaban a bailar para el cura con el objetivo de que les diera una naranja para cada uno.

Otra versión similar nos cuenta que la familia vivía en el cerro, que eran muy pobres y tenían muchos hijos a los que vestían de paja. Cuando se quedaban sin nada que comer bajaban al pueblo y llevaban a todos sus hijos para que bailaran delante del sacerdote y este les diera una naranja.

Dentro de la danza existen varios personajes, por ejemplo, está el de “La Maringuia” que representa a la mamá y siempre era interpretada por un hombre que se travestía de mujer. El papá o el esposo acompañaba a su mujer, la única diferencia es que este debía traer una máscara distinta. Los “jujuros” representan a los hijos que se vestían de paja y sus máscaras eran de paja madera o barro. El objetivo de la danza es ir desde la entrada del pueblo hasta la iglesia y llegan con el cura para bailarle y este les da sus naranjas.

#LaFandanguerita

María del Carmen Aquino

Fuentes de consulta:

Palomar, María. “Navidad con sabor a México”, México, Algarabía, 17 de diciembre de 2014, consultado el 20 de diciembre de 2017. http://algarabia.com/curiosidades/navidad-con-sabor-a-mexico/

“Navidad a la mexicana: 5 estados para celebrar diferente”, México, México desconocido, consultado el 20 de diciembre de 2017. https://www.mexicodesconocido.com.mx/navidad-a-la-mexicana.html

Introducción

En México las esferas navideñas son productos artesanales, llenas de color, amor y sobre todo tradición. Dos son los pueblos que se caracterizan por ser los mayores productores de esferas a nivel internacional, Chignahuapan en el estado de Puebla y Tlalpujahua en Michoacán. Los dos son pueblos mágicos, llenos de historia, ¡vamos a conocer un poco más sobre ellos!, sus museos, monumentos, sitios turísticos y ¡por supuesto las esferas!

Chignahuapan

Ubicado en el norte del estado de Puebla se encuentra Chignahuapan, cuyo nombre significa “sobre nueve aguas”, esto por la gran cantidad de ríos, lagunas y aguas termales que se encuentran en el municipio, además hay una laguna que está conformada por nueve ojos de agua.

La localidad estaba poblada aproximadamente desde el siglo VII, por la cultura totonaca. Después de la conquista la región fue evangelizada por frailes franciscanos.

Es un pueblo con muchos lugares para visitar, por ejemplo, esta el santuario de la inmaculada concepción, donde se encuentra una escultura de la Virgen que se caracteriza por sus grandes dimensiones, mide más de 12 metros de altura. La Virgen es una hermosa talla en madera, realizada por el artista poblano Luis Silvia.

Otro lugar de belleza natural son los baños termales, ubicados en el barrio de Tenextla, famosos por sus propiedades medicinales. El lugar tiene un balneario y cuenta con hotel.

La parroquia de Santiago Apóstol es uno de los lugares que no puedes dejar de visitar, ubicada en el centro del pueblo, muestra un diseño franciscano del siglo XVI. Es un templo lleno de color, con muestras del mestizaje de nuestro país, la fachada fue elaborada por artistas indígenas en el siglo XVIII y se pueden identificar en ella elementos de Tláloc o Quetzalcóatl.

La laguna de Chignahuapan o laguna Almoloya es un cuerpo acuífero formado por nueve ojos de agua. Allí se puede pescar, nadar o dar un paseo en lancha. Otro sitio bellísimo es el salto de Quetzalapa, una cascada con una altura de 200 metros aproximadamente.

En el pueblo de Chignahuapan, la industria de las esferas tiene un gran desarrollo, existen más de 200 talleres en los que se producen esferas de manera artesanal a partir del vidrio soplado, producen alrededor de 70 millones de esferas al año.

Sus adornos de vidrio soplado son conocidos a nivel internacional, exportando esferas a Europa, principalmente a la Ciudad del Vaticano. Cada año realizan la feria nacional del árbol y la esfera, cada año varían las fechas, pero por lo general comienza cerca de Día de Muertos.

Tlalpujahua.

Tlalpujahua esta ubicado en el estado de Michoacán, el nombre es de origen náhuatl y significa “tierra de tezontle”, se le conoce como Tlalpujahua de Rayón por ser el lugar de origen de Ignacio López Rayón.

Sus primeros pobladores fueron indígenas mazahuas, fue una población que tuvo problemas bélicos constantemente pues se encontraba entre los límites territoriales del imperio mexica y el tarasco. Tras la llegada de los españoles, se encontraron minas de plata y oro, por lo que se convirtió en una zona minera.

Algunos de los puntos de interés que puedes visitar en Tlalpujahua son la casa museo de los hermanos López Rayón, así como su monumento. También está el Santuario que es una bella edificación del siglo XVII.

La “mina dos estrellas”, que a finales del siglo XIX y principios del XX fue la primera productora de oro a nivel internacional, actualmente es el Museo Tecnológico del siglo XIX.

El campo Gallo o Parque Nacional Rayón es un lugar perfecto para estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la vista, así como de la variada flora y fauna.

Tlalpujahua es un pueblo de fiesta, prácticamente a lo largo de todo el año tienen algún festejo, por ejemplo, en febrero esta el Carnaval Mazahua y la celebración del Señor del Monte, entre marzo y abril celebran la semana santa con sus peculiares tradiciones.

La feria anual de la esfera es otro evento que se realiza, las fechas varían, pero todos los años encontrarás bellísimas decoraciones navideñas elaboradas por artesanos locales.

Ambos lugares son espectaculares en belleza natural y con muchísimas cosas interesantes por conocer y disfrutar.

María del Carmen Aquino

#LaFandanguerita

Fuentes de consulta:

“Catálogo de monumentos y sitios de Tlalpujahua”, México, Gobierno del estado de Michiacán, Universidad michoacana de san Nicolás de Hidalgo, 1985.

Islas Jiménez, Celia, “El real de Tlalpujahua: aspectos de la minería novohispana”, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2008.

Kuri Camacho, Ramón, “Chignahuapan: voces y miradas de su historia”, México, BUAP, H. Ayuntamiento de Chignahuapan, 2003.

Pueblos de México, Tlalpujahua, consultado el 13 de diciembre de 2017. http://www.pueblosmexico.com.mx/pueblo_mexico_ficha.php?id_rubrique=271.

Pueblos de México, Chignahuapan, consultado el 13 de diciembre de 2017. http://www.pueblosmexico.com.mx/pueblo_mexico_ficha.php?id_rubrique=514.

Introducción.

Los animales eran un elemento fundamental, podemos notar su presencia en muchas cosas: vasijas, esculturas, códices, pinturas, construcciones, incluso en los nombres de los dioses y de las personas. Algunos animales eran considerados sagrados y por sus características podían estar asociados a alguna divinidad mesoamericana.

La adivinación era otro elemento en el que los animales tenían un papel primordial. En el presente texto hablaremos en específico de los agüeros y su relación con algunas especies como felinos, aves e insectos. Fray Bernardino de Sahagún en su obra Historia general de las cosas de la Nueva España ofrece una amplia información sobre el tema.

Los animales y los agüeros.

Para las culturas mesoamericanas, los sonidos o la presencia de algunos animales en ciertas circunstancias tenían algún significado, ya fuera el pronóstico de alguna enfermedad, maleficio o la muerte.

En el caso de los felinos, se decía que si alguien andaba por el monte y escucha el rugir de alguna fiera esto podía ser señal de varias cosas: la persona que lo escucho estaba próxima a morir en la guerra o a causa de alguna enfermedad; también podía ser que alguno de sus hijos o hijas fuera esclavizado; o algún infortunio vendría para la familia.

Los mexicas creían que los zorrillos era la imagen del dios Tezcatlipoca, por lo que su presencia no podía pronosticar nada bueno. A este animal lo identificaban por el desagradable olor de su orina y cuando se hacía presente en alguna casa era porque el dueño de ella pronto fallecería.

Las hormigas, las ranas y los ratones tienen el mismo significado, anunciar cuando alguien tenía enemigos ocultos y estos estaban atacando de alguna forma, podía ser por medio de la magia.

Por ejemplo, si las hormigas construían su hormiguero en alguna casa, se cruzaba alguna rana o se escuchaba el chillido de un ratón, era porque los habitantes de ese hogar tenían enemigos que los estaban dañando. En este caso se acudía con los brujos para tener un remedio contra ellos.

El caso del tecolote ha sobrevivido hasta nuestros días, es muy común escuchar la frase: “cuando el tecolote canta, el indio muere” y es que, para los mexicas, escuchar el canto de este animal mientras estaba parado sobre alguna casa o en algún árbol cercano, significaba que algún miembro del hogar iba a fallecer. Si en la casa había algún enfermo, esto implicaba la muerte de esa persona. Esta ave era considerada la mensajera de Mictlantecuhtli (uno de los dioses de la muerte) y tenía la capacidad de ir y venir del inframundo.

Si bien ya no tenemos las mismas creencias religiosas que nuestros antepasados mesoamericanos, es importante valorar cuantas de sus tradiciones y creencias han sobrevivido en la actualidad. El tecolote es el claro ejemplo de ello.

María del Carmen Aquino.

Fuentes de consulta:

Sahagún, Bernardino, Fray, Historia general de las cosas de la Nueva España, México, Porrúa, “Sepan cuantos…”, No. 300, 11ª ed., 2013

María del Carmen Aquino Hernández.

Introducción.

La educación durante el porfiriato rescató gran parte del proyecto educativo juarista. Benito Juárez tenía un gran interés por tener una población preparada, ya que de ellos dependía el desarrollo del país, en este sentido la política de Porfirio Díaz retomó parte de las iniciativas y le dio impulso a muchas instituciones creadas en el gobierno de Juárez. Por otro lado, Díaz creo nuevas políticas que trajeron consigo la fundación de la institución educativa más importante del país: la UNAM.

Política Educativa en gobierno de Díaz.

En 1867 se había promulgado la Ley Orgánica de Instrucción pública, con una influencia positivista, en la que quedaba asentada que la educación tenía que ser gratuita y obligatoria, sin contener ninguna doctrina religiosa.

Para 1881 se inicia la apertura de escuelas normales con el objetivo de instruir a los maestros y maestras; con esto se buscaba tener profesionistas bajo las influencias educativas del positivismo y así dar una educación básica de corte liberal.

La Escuela Nacional Preparatoria que había sido fundada el 2 de diciembre de 1867, tuvo en la época porfirista varios cambios entre los que también estuvieron incluidas las mujeres, estos fueron impulsados principalmente por Justo Sierra.

Joaquín Barrada quien fuera Ministro de Justicia e Instrucción de 1882 a 1901, realizó congresos con el objetivo de reunir a pedagogos, intelectuales y maestros con el propósito de que dichos congresos ayudaran a plantear un proyecto renovado para la educación.

El proyecto gubernamental creado a partir de las ideas y argumentos expresados en los congresos, desembocó en la Ley de Instrucción Obligatoria, en el año de 1888.

En provincia la situación era muy diferente, mientras que, en las ciudades importantes, principalmente en la capital del país, existió un gran interés por abrir escuelas en distintos sectores, en el campo había pocas escuelas en funcionamiento para educación básica, las cuales laboraban en condiciones precarias e improvisadas. En cuanto a la educación especializada o superior, los planteles eran nulos.

En 1905 se creó la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes con Justo Sierra como Secretario de la misma. La institución tenía bajo su cargo en todos los territorios del país: la instrucción Primaria, Normal, Preparatoria y Profesional; además de algunas academias y sociedades científicas como el Instituto Patológico Nacional; la propiedad literaria, dramática y artística; las bibliotecas, museos, monumentos arqueológicos e históricos; la administración de teatros que dependieran del gobierno federal.

Para 1910, como parte de los festejos por el centenario del inicio de la lucha por la independencia, Díaz creó la Universidad Nacional Autónoma de México, aunque el proyecto fue encabezado por Justo Sierra quien pretendía esto desde décadas atrás. Sierra también incluyó a la Escuela Nacional Preparatoria dentro del proyecto universitario.

Las ideas educativas durante el gobierno de Díaz estaban permeadas de un pensamiento de avanzada, pero hay que tomar en cuenta que estas son producto de intelectuales como Gabino Barrera o Justo Sierra, quienes desde el gobierno de Juárez estaban planteando estos proyectos a los que afortunadamente pudieron dar continuidad en el porfiriato.

Fuentes de consulta.

Alvarado, Lourdes. La educación «superior» femenina en el México del siglo XIX: demanda social y reto gubernamental, México, UNAM, Centro de Estudios sobre la Universidad, Plaza y Valdés, 2004.

—-, La polémica en torno a la idea de universidad en el siglo XIX, México, D.F., UNAM, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2009.

Bazant, Milada. Historia de la educación durante el porfiriato, México, Colegio de México, 1993.

El proceso de creación de la Universidad Nacional de México a través de las fuentes documentales, introducción y compilación María de Lourdes Alvarado y Martínez Escobar, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, Programa Editorial, 2013.

Grupos marginados de la educación: siglos XIX y XX, María de Lourdes Alvarado, Rosalina Ríos Zúñiga (coordinadoras), México, UNAM, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, Bonilla Artigas Editores, 2011.

Gutiérrez Hernández, Norma. “Mujeres que abrieron camino. La educación femenina en la ciudad de Zacatecas durante el porfiriato”, tesis para obtener el grado de doctorado, México, Universidad Nacional Autónoma de México Facultad de Filosofía y Letras, 2012.

Ortiz Cirilo, Alejandro, Laicidad y reformas educativas en México: 1917-1992, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2015..