Y para todo mal … salud !

México de mis amores, sus sabores y claro su mezcal !

A ustedes les gusta ? Que saben de él ?

Bueno pues aquí les dejo algo sobre los mitos en torno al mezcal.

Ojalá que les guste !

El mezcal es una de las bebidas más tradicionales del país y alrededor de el existen una serie de mitos, hoy vamos a ver algunos y determinar cuales son verdaderos y cuáles no.

– El mezcal tiene mezcalina y por eso causa un efecto “loco” en las personas que lo beben. Es falso. La mezcalina y el mezcal sólo comparten similitudes en la palabra, pero la mezcalina es un alcaloide que se puede encontrar en el peyote y causa alucinaciones, esta sustancia no se encuentra en el mezcal.

– El mezcal de pechuga tiene pechuga de pollo o de otros animales. Es verdad. El mezcal de pechuga se elabora en la tercera destilación y generalmente es de agave de espadín; se coloca el mezcal nuevamente en la olla de barro o alambique de cobre para destilarlo, generalmente acompañado de frutas, la pechuga se coloca en la olla superior o en la tapa del alambique con el objetivo de que sea un purificador y condense los vapores.

– Al mezcal de pechuga también le dicen así por la piña o maguey. Es cierto. En la región de Matatlán suelen colocar dentro de las botellas de mezcal un pedazo de maguey cocido al que se le dice pechuga.

– El mezcal no da “cruda”. En parte es cierto, aunque toda bebida en exceso terminará provocando cruda. Pero en el caso del mezcal tiene muy pocos alcoholes superiores que son lo que se van directamente al cerebro y provocan los síntomas de la cruda, en este sentido el mezcal tiene una cantidad muy baja de alcoholes superiores.

#LaFandanguerita #RosaMexicana

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Fuentes de consulta:

González Vizzuett, José. “El mezcal: una revisión Química, Tecnológica e Histórica”, México, UNAM, 2017.

Vaya que los mexicanos tenemos una forma especial de ver la vida !

Llenos de creencias, leyendas y rituales que nadie en el mundo podría pensar ni sentir como nosotros lo hacemos .

Y nuestras cocineras tradicionales llenas de sazón y un poco de Magia tienen tantas creencias

Y es por eso aquí les traigo esta lista.

Ojalá que les guste !

-La mujer que prepara los tamales tiene que persignar la masa para que salgan buenos y tengan una buena cocción.

-Las mujeres embarazadas no deben de preparar los tamales porque estos no van a salir buenos.

-Si quieres comprobar que la masa para los tamales ya esta lista debes tomar una bolita y echarla en un recipiente con agua, si flota es que ya está lista, si se va al fondo tienes que batir más.

-Sahagún refiere que si un tamal se había pegado a la olla y un hombre lo comía, este jamás sería un buen guerrero y su esposa no podría tener hijos, pues el niño se le pegaría en el vientre.

-Una mujer no puede preparar tamales en su menstruación porque no se van a cocer bien.

-En algunos lugares se acostumbra a pintar cruces en la olla en la que se van a cocer los tamales.

-Siempre que se preparen los tamales hay que estar de muy buen humor, porque se tiene la creencia de que les transmitimos nuestro humor y eso se refleja en el sabor. Por ejemplo, si estamos enojados, se dice que adquieren un sabor agrio o amargo.

-Si la tamalera canta o les chifla, van a salir más ricos, pues a los tamales les gusta la música.

-En algunos lugares se tiene la costumbre de golpear a la olla donde se van a cocer los tamales y le advierten que si no los cuece bien la van a tirar a la basura.

Si conoces otra creencia más, ¡compártela!

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Fuentes de consulta:

Vela, Enrique. “El tamal entre los mexicas”, Arqueología Mexicana, México, Editorial Raíces, Especial núm 76.

Villela, Samuel. “El huauhtli sagrado. Los tamales tzoalli entre los nahuas de Guerrero”, Arqueología Mexicana, México, Editorial Raíes, núm. 138.

 

Introducción

En México existen diferentes formas de expresión culturales, llamados artesanías o arte popular. Una de estas formas artísticas es la cartonería, cuyo origen podemos remontarlo a la Nueva España. 

Los frailes se valieron de distintas formas para evangelizar a los indígenas, por ejemplo, con piñatas o la quema de Judas. Aunque para estos momentos no se utilizaba la misma técnica que hoy en día.

 

Cartonería

La cartonería como la conocemos hoy en día comenzó a finales del siglo XIX y consiste en crear figuras con una estructura metálica o de carrizo y posteriormente se empapela utilizando papel periódico.

Entre los distintos tipos de cartonería podemos encontrar alebrijes, mojigangas, juguetes, figuras de animales como caballitos, máscaras (algunas para carnavales), y por supuesto calaveras catrinas; aprovechando que ya se acercan las fechas de recibir a nuestros difuntos, vamos a hablar sobre estas bellas calaquitas de cartonería.

 

Calaveras de cartón

El culto a la muerte es algo que podemos rastrear y heredamos de las culturas mesoamericanas. Durante la Nueva España se sincretizaron muchas de las ideas católicas con las prehispánicas; el culto a las calaveras fue una de las tradiciones mexicas que se quedó. 

En el siglo XIX se consolidó la imagen de la huesuda como un símbolo nacional. Más allá de la catrina de Posadas, posteriormente retomada y completada por Rivera, la calaca flaca siempre ha estado presente; es para nosotros los mexicanos un símbolo de identidad nacional.

En día de muertos veos distintas formas de representarla: en alfeñiques, en barro, en papel picado, y por supuesto en cartonería. Los maestros cartoneros crean magníficos esqueletos, ya sean pequeños o de grandes dimensiones. Algunas de las calaveras pueden representar a alguien en específico, o bien se crean las típicas catrinas y catrines.

Las catrinas y los catrines son muy particulares, pues en el caso de las damas, siempre se viste con un suntuoso vestido ampón de principios del siglo XX, además de su indumentaria tradicional, un elegante sombrero, estola y sombrilla, como toda una mujer elegante de la época porfiriana. Mientras que los catrines también representan a los caballeros de este tiempo, con sus trajes refinados y sus sombreros de copa alta, además de sus típicos bigotes enroscados.

Las calaveras les permiten a los artesanos crear y representar prácticamente cualquier aspecto de la riqueza cultural de nuestro país, en todas las épocas y en todas las regiones.

 

 

Fotografías de Pablo Emmanuel Salazar.

Introducción

El son jarocho es un género musical que ha sufrido grandes transformaciones. Se comenzó a gestar desde los inicios de la Nueva España, y fue el resultado de la fusión de tres mundos: el español, el africano y el indígena.

Su proceso de creación llevó varios siglos, pero hay sones que datan del siglo XVI, como La Bamba. Fue en el siglo XIX que el movimiento jarocho se dio a conocer a nivel nacional, pues sus sones alegres con versos que tocaban distintos temas como la política, por ejemplo, durante el imperio de Maximiliano los sones jarochos se entonaban con versos en los que se hacía sátira de los franceses y por supuesto de la pareja imperial.

Encuentro de jaraneros en Tlacotalpan

En el siglo XX el son jarocho tuvo aún más auge gracias a las numerosas participaciones musicales que tuvieron distintos grupos jarochos dentro del cine mexicano.

Con la globalización, sobre todo a partir de la década de 1950 entraron en el país nuevos géneros musicales y la cultura occidental se convirtió cada día más en el estereotipo a seguir. Mucha de la música folklórica entró en crisis y comenzó a ser relegada, en el caso de algunos géneros estuvieron a punto de desaparecer, el son jarocho fue uno de estos casos.

Desde la década de 1970, muchos músicos jarochos comenzaron un movimiento para rescatar el son, y para 1979 se realizó por primera vez el Encuentro de Jaraneros en Tlacotalpan, cuna del son jarocho.

Todos los años se reúnen muchos grupos e intérpretes del son jarocho y cada crece el número de asistentes. Los lugares en los que se hacen las presentaciones son el Parque Zaragoza y en la Plaza Doña Martha, ubicados en el centro de Tlacotalpan.

Además de las presentaciones musicales y los fandangos, puedes asistir a conferencias, tomar clases de distintos instrumentos, tomar talleres sobre versos e interpretación, además de homenajes a jaraneros y músicos del son jarocho que han trabajado arduamente por mantener viva la tradición.

El auge y la fama de este evento han hecho que sea uno de los eventos de música folklórica más importantes del país, de hecho, la UNESCO ha declarado este encuentro de jaraneros como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en el año de 1998.

Todos los años se lleva a cabo este magno evento, siempre a finales de enero o principios de febrero. Es organizado por el Grupo Siquisirí, A.C., la Casa de la Cultura Agustín Lara, el Ayuntamiento de Tlacotalpan y el Instituto Veracruzano de la Cultura; además cuentan con el apoyo de Encuentro de Jaraneros y Decimistas, A. C.

El son jarocho es parte de nuestra identidad, de nuestra alma y nuestro corazón, de lo que somos como nación, así como lo son todos los géneros de nuestro folklor. No dejemos que se pierdan, escuchémoslos, rescatémoslos, pero sobre todo vamos a sentirlos, porque si se pierden, si desaparecen, vamos a perdernos y desaparecer nosotros.