Introducción

El mole es una de las comidas más emblemáticas de nuestro país, en todas las entidades se consume en algunas de sus infinitas variantes. El mole tiene una gama enorme de formas, colores y sabores.

En el caso de la Ciudad de México, existe una población en la delegación Milpa Alta, que se caracteriza por tradición molera: San Pedro Atocpan. A continuación, vamos a conocer más sobre ella, su historia, tradición y por supuesto su Feria del Mole.

San Pedro Atocpan.

Conocido como el Barrio Mágico de San Pedro Atocpan, actualmente es parte de la delegación Milpa Alta. El nombre de Actopan significa “sobre tierra fértil”. Durante la época prehispánica, esta población estaba bajo el señorío de Xochimilco y en la Nueva España, los pobladores de este lugar prestaban servicios domésticos para los españoles, además ayudaron a la construcción de la Ciudad de México, también debían pagar su tributo en maíz.

Los franciscanos fueron la orden eclesiástica encargada de evangelizar en esta zona. La parroquia de San Pedro Apóstol fue construida hacia finales del siglo XVII y sigue siendo una de las construcciones más importantes de la región.

Desde el siglo XIX estaba constituido como municipio y en el siglo XX con las nuevas divisiones políticas se integró a la delegación Mila Alta y siempre se ha caracterizado por sus cultivos de maíz y frijol.

Poco a poco la preparación del mole se convirtió en una tradición comunal, se dice que a principios del siglo XX solamente cuatro vecindarios se encargaban de preparar el moles para los festejos del pueblo, estos eran: Panchimalco, Ocotitla, Nuztla y Tula. En los años cuarenta fue que comenzó el comercio de mole hacia el resto de la Ciudad de México.

Feria Nacional del Mole.

Todos los años, desde 1977, se lleva a cabo la Feria del Mole en San Pedro Atocpan. Actualmente es en octubre, pero inicialmente se hacía en mayo pues coincidía con el festejo en honor al Señor de las Misericordias, pero esta situación fue mal vista por algunos pobladores, ya que no les pareció correcto mezclar una festividad con un motivo religioso y hacerla comercial, por esta razón es que la feria del mole ahora se celebra en octubre.

Disfruta en la Feria:

-Probar un sinfín de moles, diferentes colore, sabores y estilos, además en cada puesto encontrarás un sazón particular.

-Comer cualquier platillo que se elabore con mole.

-Hay eventos culturales.

-Hay venta de artesanías.

-Puedes probar un delicioso pulque.

-Cuenta con una instalación de juegos mecánicos.

-Podrás toarte una foto de época

Entre muchas otras cosas, la Feria del Mole en San Pedro Atocpan tiene mucho para ofrecerte y pasar un gran rato.

Fuentes de consulta:

Cruz Moreno, Sandra, “De los sabores de la tierra al aroma del mole. La resignificación de lo rural en un pueblo no agrícola: el caso de San Pedro Atocpan, D. F.”, México, UNAM, 2010.

Flores y Escalante, Jesús. “Nuestro mero mole, Breve Historia de la Cocina Mexicana”, México, De Bolsillo, 2004.

#LaFandanguerita #LaRosaMexicana

María del Carmen Aquino

¡Vaya aventura que es ir al tianguis!

Gente, colores, sabores, sonidos, olores…

Son lugares muy importantes de intercambio comercial y cultural; convergen muchas personas muy distintas y la mayoría convivimos con un sistema de reglas implícitas.

Comerse unos tlacoyos saliditos del comal (nopalitos, queso y salsa, obvio), comprarse alguna curiosidad o simplemente ir a ver qué se encuentra, son cosas que para algunos resultan muy agradables (me cuento entre ellos).

He aquí una pequeña reseña acerca de el origen de estos peculiares sitios en nuestro país:

La palabra «tianguis» viene del náhuatl «tianquiztli» que significa mercado y su existencia data de la época prehispánica.

Estos tianguis se ubicaban en las ciudades más importantes como Tenochtitlán, Texcoco y Xochimilco, por mencionar algunas, y se ponían cada cierto tiempo en los alrededores de las ciudades. Se podía encontrar de todo; desde artesanías y textiles hasta esclavos (surtido rico, como quien diría) y los intercambios se llevaban a cabo mediante trueque de mercancías, tiempo después se sustituyeron las mercancías por cacao.

Sucedió la conquista y muchas costumbres desaparecieron, afortunadamente, los tianguis no corrieron esa suerte. Sobrevivieron y evolucionaron al mezclarse con las ideas y mercancías de ultramar..

En la actualidad, existe una gran diversidad de tianguis; desde aquellos en los que se encuentra ropa hasta los que son de autos, pasando por los de trueque y los de libros (mis favoritos) pero, por lo regular, hallamos híbridos multicolor.

Si tienen la oportunidad de visitar uno, no duden en hacerlo. En una de esas, tal vez se encuentren con algo mágico… o de perdida, delicioso.

Esperen, muy pronto, los #DomingosDeTianguis

#LaBruja #Rosa Mexicana

El tianguis prehispánico, foto del Museo Nacional de Antropología
El tianguis prehispánico, foto del Museo Nacional de Antropología
Mucho converge bajo estas lonas de colores
Mucho converge bajo estas lonas de colores

 

Carretera semivacía, día soleado con algunas nubes, una camioneta se dirige hacia Zacatlán (sí, el mismo de las manzanas) .

De pronto, el conductor se confunde, se le acaba la pila al GPS y toma un camino extraño que le hace perder la autopista y tomar un camino de terracería que pasa por enmedio del pueblo de Apan, Hidalgo; famoso por su pulque que, por cierto, es maravilloso.

Calor, incertidumbre, el día no dejaba de ser espectacular.

La camioneta se detiene y pregunta a un taxi que le ayuda a recobrar el rumbo.

Autopista, certeza, alegría y ojos bien abiertos para no perder el rumbo.

Caseta cerrada por daños, desviación hacia la carretera libre… incertidumbre de nuevo.

¿Qué dice ese autobús? ¡Zacatlán! oportuno seguirlo.

Zona boscosa, curvas, bajadas, subidas, adiós cielo azul, lluvia ligera, un anuncio en el camino: «Bienvenidos a Zacatlán de las manzanas», felicidad.

Continúa la camioneta unos kilómetros más: «Valle de Piedras Encimadas», curiosidad pero no se detiene y continúa otros kilómetros más. El cielo comienza a anunciar tormenta.

Pueblo de Zacatlán ¡Por fin! Se estaciona en un lugar «Posada Don Ramón», deciden quedarse ahí y salen un rato después sin el auto, caminando rumbo al centro del lugar.

¡Aguacero a punto de diluvio! cansancio, hambre, ningún lugar abierto, anuncio: «los molcajetes» ¿probamos? De acuerdo.

Un lugar pequeño, colorido y cálido; 4 salsas diferentes en la mesa, todas deliciosas y enmedio un molcajete con carne de res, pollo y cerdo  y verduras asadas.

Comida, plática y de vuelta a la calle. La lluvia ya paró y todo es humedad, la tarde empieza a desvanecerse.

Plaza  principal de Zacatlán, maravilla ante el precioso reloj floral, puestos de artesanías y comida.

Manzanas hojaldradas «sin lechera, por favor», cuernitos de higo y panqués de blueberry natural (además de manzanas, hay moras y duraznos que son igualmente deliciosos).

Cae la noche y con ella un manto de neblina que cobija el pueblo y le da un aire mágico. café en «el turista», hotel y descansar para el día siguiente.

Mediodía, despertar ¿desayuno? Un pequeño buffet atendido por dos jóvenes muy chambeadores. Huevos, fruta, chilaquiles… ¿qué hacemos hoy? Vamos a Piedras Encimadas.

Hotel, camioneta y carretera de nuevo, incertidumbre y adelante un letrero: «Valle de Piedras Encimadas —–>».

Terracería ¿sí era por aquí? Dicen los pobladores que ya casi, preciso avanzar unos metros más… «Bienvenido al Valle de Piedras Encimadas, puede dejar su coche por allá y la cooperación es voluntaria tanto para el parque como para el estacionamiento».

¿Carreta, caminata o caballo? Caballo y un guía muy agradable.

Bello desde el suelo hasta el cielo, la naturaleza se tomó su tiempo para lograr esas formaciones tan majestuosas y no fue en vano (nota: no desayunen, ahí hay comida y con su consumo ayudan a la cooperativa de pobladores que mantiene el parque).

Una última foto antes de irse ¡calamidad! La memoria se terminó.

Carretera de vuelta y otro anuncio: «tlacoyos y pulque» para el carro y se sientan en una construcción de madera donde hay dos viejitas muy graciosas. Un jarrito de pulque y dos tlacoyos, chiles en conserva y unos frescos ¿60 pesos por todo? ¿Acaso es un sueño?

Carretera, terracería, autopista.

Feria de la manzana ¿por qué no? Artesanías, comida, lodo, rueda de la fortuna, diversión.

De vuelta al hotel, salen de nuevo pero esta vez sin camioneta. Aún hay luz, vagar por las angostas calles del pueblo, riendo y observando todo; café de nuevo, hotel y dormir.

Diez de la mañana, baño y desayuno en el restaurante «La casa de la abuela», visitar el mercado multicolor, el templo franciscano y el templo de san Pedro.

Manzanas, artesanías y unas manzanitas Zacatlán para el calor (los refrescos más deliciosos del mundo, hechos con fruta natural y 100% mexicanos).

Hamburguesas con pan casero, de vuelta al centro y un contingente aparece para tomar lugar en la plaza; trajes de colores y sonrisas sinceras provenientes de muchos lugares del país, desde Yucatán hasta San Luis.

Noche, niebla, manzanas hojaldradas para llevar, café y de vuelta en el hotel porque lloverá fuerte, prepararse para partir el día siguiente, descansar.

Despertar, de vuelta en casa de la abuela, sale la camioneta del hotel y, tras cargar gasolina, carretera de nuevo.

Desviación equivocada.

Incertidumbre ¡perdidos de nuevo! Paisaje fabuloso.

«Prende el waze, a ver dónde andamos» no funciona, preguntar.

Un par de instrucciones después, carretera ¡¿Apan de nuevo?! Será un viaje largo.

Terracería, lodo y de pronto autopista.

¿Caluplalpan? ¡Quién lo diría! varios discos después, Texcoco; ya casi llegamos.

Tráfico, claxons, semáforos, histeria… oficialmente estamos en la ciudad. Desviación hacia la casa.

Estacionarse, bajar todo del carro, quitarse los zapatos y descansar ¡Vaya aventura!

(disculpen las pocas fotos, tomé más pero las he perdido entre las redes de la información)

#LaBruja #RosaMexicana

Rumbo a la aventura!
Rumbo a la aventura!
Perdidos pero con una vista hermosa
Perdidos pero con una vista hermosa
¡Siii, llegamos!
¡Siii, llegamos!
La salvación a nuestra hambre de viajeros
La salvación a nuestra hambre de viajeros
El fantástico reloj floral, único en su tipo
El fantástico reloj floral, único en su tipo
Allá, a lo lejos, una de las muchas piedras encimadas
Allá, a lo lejos, una de las muchas piedras encimadas
Imponente
Imponente

piedras 3

Un riachuelo que corría en el valle
Un riachuelo que corría en el valle
Mágica neblina bajando de la montaña
Mágica neblina bajando de la montaña
El portal del tiempo...
El portal del tiempo…