Introducción

Jalisco es el estado tequilero por excelencia, por esta razón es que cuenta con su ruta del tequila. Los lugares que forman parte de la ruta son municipios ubicados alrededor del volcán de Tequila y en los cuales podrás disfrutar de bellezas arquitectónicas llenas de historia y tradición, hermosos paisajes y por supuesto del tequila.

Son ocho los municipios que la conforman: El Arenal, Tequila, Amatitán, Etzatlán, Magdalena, Ahualulco, San Juanito de Escobedo y Teuchitlán. En esta primera parte hablaremos un poco de la historia, cultura y tradición de El Arenal, Tequila, Amatitán y Etzatlán, que se caracterizan por sus costumbres agaveras.

El Arenal

Esta población debe su nombre a que los primeros asentamientos de este municipio fueron en un valle arenoso. Entre los sitios de interés se encuentran la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, la Hacienda Cañera de Huaxtla; las Haciendas de la Parreña, la Providencia, La Calavera o el Careño, los restos de la Hacienda Tequilera de Santa Quiteria y de la destilería Laguna Colorada. En este municipio también puedes encontrar un Museo Interpretativo del Paisaje Agavero.

Tequila

Este pueblo conocido como “El lugar de los tributos” es considerado Patrimonio Cultural de la humanidad gracias a su tradición tequilera, de hecho, la destilación del agave es la principal actividad económica. Actualmente forma parte de los Pueblos Mágicos de México.

Entre los sitios de interés de Tequila, se encuentran el Museo Nacional del Tequila, el Templo de la Purísima, la Capilla del Calvario y por supuesto las grandes casas tequileras como Mundo Cuervo o Casa Sauza, que es la más antigua en el pueblo de Tequila.

Amatitán

El significado del nombre de esta población es “bosque de pequeños amates”. Este municipio se caracteriza por se uno de los productores más importantes de Tequila. En él puedes visitar su laberíntico centro histórico, así como el templo de la Inmaculada Concepción de María, también está el Museo Interpretativo de las Tabernas en el cual podrás conocer más sobre la historia del tequila.

Etzatlán

Esta población es considerada una de las más antiguas de la región, ya que, según los hallazgos arqueológicos, este lugar ha estado poblado desde la época prehispánica. Entre los sitios de interés, puedes visitar el templo y convento de la Purísima Concepción, el cual esta asentado sobre ruinas prehispánicas. También se encuentra el Museo Oaxicar en la Casa de la Cultura. No te puedes perder la zona arquelógica de Oconahua, la Laguna de Palo Verde y las Ruinas del Pueblo minero El Amparo.

#LaFandanguerita

María del Carmen Aquino

Fuentes de consulta:

Inicio

Bautista, J. García, O. “El Agave Tequilana Weber y la producción de tequila”, Acta Universitaria vol 11, No. 2, Agosto 2001.

Garduño, A. “Consejo Regulador del Tequila, A. C”, Bebidas Mexicanas, 1996 Vol 5 No. 1.

Ramírez Torres, Emmanuel, “Estudio de el tequila, su historia, producción, química, mercados y legislación.”, México, UNAM, 2002.

Sánchez Álvarez, Carlos. “Tequila “el vino de la tierra”. Análisis hermenéutico publicitario del anuncio televisivo de José Cuervo Especial”. México, UNAM, 2003.

¡Vaya aventura que es ir al tianguis!

Gente, colores, sabores, sonidos, olores…

Son lugares muy importantes de intercambio comercial y cultural; convergen muchas personas muy distintas y la mayoría convivimos con un sistema de reglas implícitas.

Comerse unos tlacoyos saliditos del comal (nopalitos, queso y salsa, obvio), comprarse alguna curiosidad o simplemente ir a ver qué se encuentra, son cosas que para algunos resultan muy agradables (me cuento entre ellos).

He aquí una pequeña reseña acerca de el origen de estos peculiares sitios en nuestro país:

La palabra «tianguis» viene del náhuatl «tianquiztli» que significa mercado y su existencia data de la época prehispánica.

Estos tianguis se ubicaban en las ciudades más importantes como Tenochtitlán, Texcoco y Xochimilco, por mencionar algunas, y se ponían cada cierto tiempo en los alrededores de las ciudades. Se podía encontrar de todo; desde artesanías y textiles hasta esclavos (surtido rico, como quien diría) y los intercambios se llevaban a cabo mediante trueque de mercancías, tiempo después se sustituyeron las mercancías por cacao.

Sucedió la conquista y muchas costumbres desaparecieron, afortunadamente, los tianguis no corrieron esa suerte. Sobrevivieron y evolucionaron al mezclarse con las ideas y mercancías de ultramar..

En la actualidad, existe una gran diversidad de tianguis; desde aquellos en los que se encuentra ropa hasta los que son de autos, pasando por los de trueque y los de libros (mis favoritos) pero, por lo regular, hallamos híbridos multicolor.

Si tienen la oportunidad de visitar uno, no duden en hacerlo. En una de esas, tal vez se encuentren con algo mágico… o de perdida, delicioso.

Esperen, muy pronto, los #DomingosDeTianguis

#LaBruja #Rosa Mexicana

El tianguis prehispánico, foto del Museo Nacional de Antropología
El tianguis prehispánico, foto del Museo Nacional de Antropología
Mucho converge bajo estas lonas de colores
Mucho converge bajo estas lonas de colores

 

Carretera semivacía, día soleado con algunas nubes, una camioneta se dirige hacia Zacatlán (sí, el mismo de las manzanas) .

De pronto, el conductor se confunde, se le acaba la pila al GPS y toma un camino extraño que le hace perder la autopista y tomar un camino de terracería que pasa por enmedio del pueblo de Apan, Hidalgo; famoso por su pulque que, por cierto, es maravilloso.

Calor, incertidumbre, el día no dejaba de ser espectacular.

La camioneta se detiene y pregunta a un taxi que le ayuda a recobrar el rumbo.

Autopista, certeza, alegría y ojos bien abiertos para no perder el rumbo.

Caseta cerrada por daños, desviación hacia la carretera libre… incertidumbre de nuevo.

¿Qué dice ese autobús? ¡Zacatlán! oportuno seguirlo.

Zona boscosa, curvas, bajadas, subidas, adiós cielo azul, lluvia ligera, un anuncio en el camino: «Bienvenidos a Zacatlán de las manzanas», felicidad.

Continúa la camioneta unos kilómetros más: «Valle de Piedras Encimadas», curiosidad pero no se detiene y continúa otros kilómetros más. El cielo comienza a anunciar tormenta.

Pueblo de Zacatlán ¡Por fin! Se estaciona en un lugar «Posada Don Ramón», deciden quedarse ahí y salen un rato después sin el auto, caminando rumbo al centro del lugar.

¡Aguacero a punto de diluvio! cansancio, hambre, ningún lugar abierto, anuncio: «los molcajetes» ¿probamos? De acuerdo.

Un lugar pequeño, colorido y cálido; 4 salsas diferentes en la mesa, todas deliciosas y enmedio un molcajete con carne de res, pollo y cerdo  y verduras asadas.

Comida, plática y de vuelta a la calle. La lluvia ya paró y todo es humedad, la tarde empieza a desvanecerse.

Plaza  principal de Zacatlán, maravilla ante el precioso reloj floral, puestos de artesanías y comida.

Manzanas hojaldradas «sin lechera, por favor», cuernitos de higo y panqués de blueberry natural (además de manzanas, hay moras y duraznos que son igualmente deliciosos).

Cae la noche y con ella un manto de neblina que cobija el pueblo y le da un aire mágico. café en «el turista», hotel y descansar para el día siguiente.

Mediodía, despertar ¿desayuno? Un pequeño buffet atendido por dos jóvenes muy chambeadores. Huevos, fruta, chilaquiles… ¿qué hacemos hoy? Vamos a Piedras Encimadas.

Hotel, camioneta y carretera de nuevo, incertidumbre y adelante un letrero: «Valle de Piedras Encimadas —–>».

Terracería ¿sí era por aquí? Dicen los pobladores que ya casi, preciso avanzar unos metros más… «Bienvenido al Valle de Piedras Encimadas, puede dejar su coche por allá y la cooperación es voluntaria tanto para el parque como para el estacionamiento».

¿Carreta, caminata o caballo? Caballo y un guía muy agradable.

Bello desde el suelo hasta el cielo, la naturaleza se tomó su tiempo para lograr esas formaciones tan majestuosas y no fue en vano (nota: no desayunen, ahí hay comida y con su consumo ayudan a la cooperativa de pobladores que mantiene el parque).

Una última foto antes de irse ¡calamidad! La memoria se terminó.

Carretera de vuelta y otro anuncio: «tlacoyos y pulque» para el carro y se sientan en una construcción de madera donde hay dos viejitas muy graciosas. Un jarrito de pulque y dos tlacoyos, chiles en conserva y unos frescos ¿60 pesos por todo? ¿Acaso es un sueño?

Carretera, terracería, autopista.

Feria de la manzana ¿por qué no? Artesanías, comida, lodo, rueda de la fortuna, diversión.

De vuelta al hotel, salen de nuevo pero esta vez sin camioneta. Aún hay luz, vagar por las angostas calles del pueblo, riendo y observando todo; café de nuevo, hotel y dormir.

Diez de la mañana, baño y desayuno en el restaurante «La casa de la abuela», visitar el mercado multicolor, el templo franciscano y el templo de san Pedro.

Manzanas, artesanías y unas manzanitas Zacatlán para el calor (los refrescos más deliciosos del mundo, hechos con fruta natural y 100% mexicanos).

Hamburguesas con pan casero, de vuelta al centro y un contingente aparece para tomar lugar en la plaza; trajes de colores y sonrisas sinceras provenientes de muchos lugares del país, desde Yucatán hasta San Luis.

Noche, niebla, manzanas hojaldradas para llevar, café y de vuelta en el hotel porque lloverá fuerte, prepararse para partir el día siguiente, descansar.

Despertar, de vuelta en casa de la abuela, sale la camioneta del hotel y, tras cargar gasolina, carretera de nuevo.

Desviación equivocada.

Incertidumbre ¡perdidos de nuevo! Paisaje fabuloso.

«Prende el waze, a ver dónde andamos» no funciona, preguntar.

Un par de instrucciones después, carretera ¡¿Apan de nuevo?! Será un viaje largo.

Terracería, lodo y de pronto autopista.

¿Caluplalpan? ¡Quién lo diría! varios discos después, Texcoco; ya casi llegamos.

Tráfico, claxons, semáforos, histeria… oficialmente estamos en la ciudad. Desviación hacia la casa.

Estacionarse, bajar todo del carro, quitarse los zapatos y descansar ¡Vaya aventura!

(disculpen las pocas fotos, tomé más pero las he perdido entre las redes de la información)

#LaBruja #RosaMexicana

Rumbo a la aventura!
Rumbo a la aventura!
Perdidos pero con una vista hermosa
Perdidos pero con una vista hermosa
¡Siii, llegamos!
¡Siii, llegamos!
La salvación a nuestra hambre de viajeros
La salvación a nuestra hambre de viajeros
El fantástico reloj floral, único en su tipo
El fantástico reloj floral, único en su tipo
Allá, a lo lejos, una de las muchas piedras encimadas
Allá, a lo lejos, una de las muchas piedras encimadas
Imponente
Imponente

piedras 3

Un riachuelo que corría en el valle
Un riachuelo que corría en el valle
Mágica neblina bajando de la montaña
Mágica neblina bajando de la montaña
El portal del tiempo...
El portal del tiempo…